Previa al fin de semana más metalero del año, pasamos unos días en Hamburgo conociendo la ciudad, acostumbrándonos a su ritmo y bueno, recorriendo bares.
Viajamos en colectivo porque es una de las opciones más económicas, y podemos dormir toda la noche en el trayecto, pero se llega muy muy temprano, por lo que hay que correr a buscar dónde desayunar 😛
Si bien es una ciudad imponente desde que se llega, no tuvo el impacto que esperaba, quizás fuera la monotonía y monocromía en general, o tal vez el bullicio de la gente y los motores. Me pareció muy Buenos Aires en algunos aspectos, sólo que con gente más variada. Supongo que el shock más grande fue la negación que tienen en general con el inglés, o más que shock, traba. No nos limitó, por supuesto, seguimos haciendo la nuestra, pero normalmente me gusta comunicarme como pueda con los locales, acercarme un poco, en este caso no fue tan fácil.
Lo hermoso de Hamburgo son los ríos y los parques, nos gastamos las suelas caminando, aprovechando los minutos de sol, comiendo una currywurst aquí y allá, y recorriendo museos, por supuesto.

Aprovechamos que había una muestra de Manga y arte japonés en el Museo de Arte de Hamburgo, y entramos corriendo, lo que no esperábamos era encontrar tremendo espacio con muestras tan variadas, creo que estuvimos cerca de 4 horas recorriendo todas las alas del edificio, vimos desde zapatillas, pasando por ilustraciones japonesas, a restos arqueológicos, pianos del siglo XIV y demases. Muy recomendable ya que no es tan caro para todo lo que se puede ver. Seguir leyendo →